Título: “Paisaje de atardecer”
Intérpretes: Idoia Colás, piano. Antonio de la Fuente, guitarra.
Fecha edición: Noviembre de 2011.
Este trabajo discográfico muestra la relevancia que Antonio José Martínez Palacios (1902-1936) alcanzó dentro de la llamada “Generación del 27” y su evolución como compositor a lo largo de diferentes períodos creativos, desde sus inicios musicales en Burgos, su posterior formación en Madrid y París, y su estancia en Málaga como profesor, que propició una de las etapas más fructíferas del compositor burgalés. En Antonio José predomina la música dedicada al piano y entre 1917 y 1927, compuso cinco sonatas: Sonata en Sol (1917), Sonata Castellana (1920-22), Tercera sonata “Alla clasica” (1924), las tres inéditas; Cuarta sonata “Poema de la juventud” (1924) y Sonata Gallega (1927). La contribución de las Sonatas para piano por parte de Antonio José puede considerarse como representativa de los principales rasgos de su personalidad artística. Desde el comienzo de su prometedora carrera artística en Burgos, cuando compone la Sonata en Sol (1917), hasta su época de madurez reflejada en la Sonata Gallega (1927). Entre estas dos sonatas existe un proceso de aprendizaje y evolución artística, que hacen de este compositor una figura imprescindible dentro de las aportaciones al género de las Sonatas para piano en la “Generación del 27”. Sus sonatas comprenden una amplia muestra de las diferentes tendencias que surgen en la música española de la primera mitad del siglo XX. La Sonata Castellana (1920-1922) está influenciada por el impresionismo francés, y en ella reafirma su individualidad nacionalista mediante uso del folklore castellano. El interés de la Sonata en Sol (1917) y Tercera sonata “Alla clasica” (1924) está en su contribución a determinar las posibles influencias en compositores españoles, en cuanto a la recepción de la música clásica-romántica se refiere. Por último, un amplio recorrido estético entre la Cuarta sonata “Poema de la juventud” (1924) con la que Antonio José muestra un posicionamiento más vanguardista, y la estética nacionalista de la Sonata Gallega (1927) en la que combina técnicas impresionistas con procedimientos arraigados en la tradición clásico-romántica. Por último, la Sonata para Guitarra (1933) está compuesta por un Antonio José plenamente inmerso en el espíritu de la Generación del 27, hecho que unido a su amistad con Regino Sainz de la Maza, hace que adopte la guitarra para componer esta última sonata. La edición presenta la grabación de su música y un libreto con los principales aspectos musicales, técnicos, analíticos y contextuales en que fueron compuestas cada una de las Sonatas de Antonio José.
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